Los agricultores están consiguiendo convertir su movilización en una protesta general contra el Gobierno de Cristina Fernández de Krichner.
Cristina Fernández de Kirchner se enfrenta a una crisis importante pocos meses después de asumir la Presidencia, hasta el punto de que ya se empieza a especular con la posibilidad de que no consiga concluir su mandato en 2011. La protesta de los agricultores se ha extendido a las ciudades y las caceroladas contra la presidenta se están multiplicando.
Los agricultores comenzaron su protesta hace dos meses porque el Gobierno decidió aumentar los impuestos a la exportación de productos agrícolas. Llegaron a paralizar una parte del país, pero el movimiento acabó desinflándose. Sin embargo, ha vuelto a resurgir con mucha fuerza y los agricultores están consiguiendo convertirlo en una protesta general contra el Gobierno.
Y aquí es donde han vuelto a resurgir las viejas peleas internas del Partido Justicialista, que es el de Cristina Fernández, aunque a veces parece más bien que es el principal partido de la oposición. Cabía suponer que quienes levantasen la voz contra Fernández hubieran sido Elisa Carrió o Mauricio Macri, que fueron los derrotados en las elecciones ganadas por la actual presidenta.
Pero resulta que quienes han sacado los cuchillos son Eduardo Duhalde y Alberto Rodríguez Saa, veteranos barones del peronismo. Cuando Néstor Kirchner llegó al poder en 2003, lo hizo precisamente imponiéndose sobre las corrientes peronistas representadas por Duhalde y Rodríguez Saa, que ahora quieren cobrarse la venganza contra la esposa de Kirchner. Así que Cristina Fernández tiene que pensar cómo resolver el descontento ciudadano y, al mismo tiempo, vigilar a los enemigos que tiene en casa.


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