El acuerdo entre EE.UU. y Polonia para desplegar un sistema antimisiles en suelo polaco no tiene relación directa con la crisis de Georgia, aunque hará empeorar las relaciones entre la OTAN y Rusia.
El despliegue de un sistema antimisiles americano en Polonia no tiene una relación directa con la crisis de Georgia, aunque sin duda va a empeorar aún más las relaciones entre la OTAN y Rusia.
No es una respuesta a la invasión rusa de Georgia, porque la decisión de realizar este despliegue se adoptó hace más de dos años. Hay además otro país europeo implicado, la República Checa, que es donde irán los radares que guiarán a los mísiles instalados en Polonia.
La explicación que dio Estados Unidos para desplegar estos interceptores es que su misión será impedir un posible ataque por parte de un país asiático.
Aunque no se mencionaba expresamente, los supuestos atacantes serían Irán, que ya entonces había empezado su programa de armas atómicas, o Corea del Norte, que después ha renunciado a ese armamento. Pero, desde el principio, Rusia se dio por aludida.
El hecho de que estos antimisiles estén tan cerca de Rusia hizo que Moscú protestase y denunciase que, en realidad, el sistema está dirigido contra Rusia. En términos militares, la acusación rusa no tiene fundamento. Este sistema antimisiles podría derribar, como mucho, diez mísiles atacantes, y Rusia puede lanzar centenares.
Pero, en términos políticos, es cierto que, con este sistema, Estados Unidos extiende su área de influencia cada vez más cerca de las fronteras rusas.
Este despliegue antimisiles y, sobre todo, los planes de meter en la OTAN a Ucrania y Georgia, países fronterizos con Rusia, es lo que ha provocado la respuesta violenta de Moscú en el caso de Georgia.


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