A lo largo de la vida puede decirse que todos hemos sufrido alguna vez algún desequilibrio emocional. El 10% de la población padece problemas depresivos. Las mujeres seis veces más que los hombres. En la vejez aumenta el número de casos.
Para afrontar los casos de depresiones profundas resulta imprescindible la intervención de profesionales sanitarios: además de la medicación, electroconvulsión o técnicas de psicoterapia, emplean de modo complementario un programa de ejercicios físicos. La eficacia de este programa suele equipararse a la de la psicoterapia, pues en la balanza de costes y beneficios presenta una relación muy favorable y no presenta efectos secundarios.
Un estilo de vida activo, a plazo largo, ayuda a aliviar la depresión. Para aumentar el efecto se deberá ampliar el número de sesiones y alargar el programa. Resulta imprescindible conseguir a priori una actitud favorable por parte del interesado. El efecto antidepresivo que produce el ejercicio físico se explica del siguiente modo:
- Tras realizar ejercicio físico el cuerpo genera una sustancia similar a la anfetamina (feniletilamina) con propiedades antidepresivas.
- A consecuencia de mejorar la condición física, se aumenta el riego sanguíneo y de oxígeno, aumentando la temperatura corporal, afectando al Sistema Nervioso Central.
- Debido a estas autopercepciones, mejorará su autoestima (tras mejorar su imagen corporal, la valoración de sus habilidades y la que recibe del exterior).


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