FIJAR EL PROGRAMA. Para alcanzar resultados se debe sistematizar la planificación.
FRECUENCIA. Conseguir un equilibrio entre lo que se pretende conseguir y lo que se está dispuesto a dar.
ESTABLECER UNA PROGRESIÓN ADECUADA. Objetivos demasiado modestos pueden desmotivar por falta de resultados; excesivamente ambiciosos por el contrario, por exigir en exceso.
COMENZAR CON SESIONES POCO EXIGENTES. Todos los comienzos son duros. Determinar la intensidad del entrenamiento en función del nivel de cada uno.
INTENTAR ASEGURAR EL REFUERZO SOCIAL. La actitud de la pareja o de los amigos puede resultar decisiva a la hora de decidir continuar o abandonar un comportamiento.
INTENTAR DISFRUTAR CON LA PROPIA ACTIVIDAD. Aunque las metas a largo plazo y las consecuencias indirectas en ocasiones permiten mantener la motivación, debes conseguir disfrutar en cada momento de la práctica misma.
UTILIZA TAMBIÉN LAS RECOMPENSAS EXTERNAS. No desperdicies los obsequios que puedas obtener del contexto de esa práctica.
TRABAJA LA COHESIÓN GRUPAL. Las relaciones con los otros compañeros pueden influir de modo decisivo.
FEEDBACK POSITIVO DE LOS MONITORES. Si escoges una actividad dirigida, quizá puedas disfrutar de refuerzos positivos y gratificaciones.
AUTOCONTROL DE LA ACTIVIDAD. Sé consciente de los progresos que estás alcanzando.
NO EXIJAS RESULTADOS DEMASIADO PRONTO. No tengas prisa para cosechar las consecuencias en períodos tempranos. Es fundamental contar con un programa serio, tener paciencia y trabajar a largo plazo.
REVISAR EL PROGRAMA. A medida que discurre el tiempo evalúa el plan, cuestiónate los objetivos y los medios propuestos inicialmente.
Si se toman en consideración estos consejos, estamos convencidos que disminuirá el porcentaje de gente que abandona el programa de actividad física que ha iniciado.
¡Ánimo, y a ver si te vemos incluido entre ellos!


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