Continuando en la línea expuesta en el capítulo anterior, resulta importante las razones que alegan quienes abandonan las prácticas de actividad física. Para poder influir el comportamiento de la gente, si nos percatamos de estas motivaciones, podremos intuir qué errores debemos evitar (o qué medidas tomar para aminorar los inconvenientes). Analicemos. Pues, esas razones, ordenadas en función de su importancia:
Falta de tiempo. Tener que hacer cosas más importantes. No dejarles tiempo para poder estar con los amigos. Entrenamientos excesivos o a deshoras.
Dificultades para continuar, demasiado lejos…
No podía soportar la presión. No llegó al nivel que esperaba. Lo dejaban como suplente, cada vez con más frecuencia. En su opinión, no lo valoraban en su justa medida y no le hacían caso.
Se aburría. Prefería hacer otro deporte. Los entrenamientos eran demasiado duros. Se encontraba demasiado cansado.
No se llevaba bien con el entrenador. Entre los componentes del equipo no había buen ambiente.
Sus amigos lo dejaron.
Como puede constatarse, a modo de síntesis, podríamos destacar las siguientes conclusiones: no conviene encauzar la motivación únicamente al rendimiento y la competición, resulta aconsejable disfrutar de la propia actividad, diseñar sesiones atractivas, flexibilidad para compatibilizar con sus horarios, cuidar las relaciones personales y las recompensas extrínsecas.


Erantzun