TEKNOLOGIA BERRIAK

La innovación reclama un manejo más abundante, universal y eficiente de la información (IV)

Así es que para crear y para decidir necesitamos método, conocimiento y no sólo información. Y lo decimos porque innovar, crear y decidir son opciones inteligentes referidas a las capacidades humanas. Sólo es posible hacerlo desde la inteligencia proyectiva y operativa aplicada de manera individual o en grupo. El conocimiento se presenta, por tanto, como un factor clave en situaciones de cambio, pues es el garante del acierto en la toma de decisiones o en proyectar hacia el futuro lo que observamos que está cambiando en el presente. Hoy hablamos de gestión del conocimiento, porque compartir el conocimiento y hacer de su desarrollo y circulación una ventaja individual y colectiva, es una necesidad en situaciones donde se producen con intensidad cambios en el entorno.

Observamos la capacidad de innovar de las empresas y de las organizaciones en las respuestas, en velocidad y contenido, a las situaciones cambiantes. Cuando la respuesta es lenta, conservando los esquemas a veces obsoletos y manifestando una resistencia inamovible, decimos que no hay innovación. Cuando lo que observamos tiene que ver con nuevas ideas, nuevas soluciones y propuestas de transformación acompañadas de una voluntad de cambio, estamos frente a un espacio innovador.

Para llegar a esta posición es necesario aplicar, no de cualquier forma, el conocimiento. Para que el conocimiento se transforme en innovación hace falta una actitud y capacidad previa de aceptar y convivir con lo nuevo. Esta actitud, que se opone a la estabilidad y seguridad como valores, es la que condiciona la acción pensante en el empleo del conocimiento. Esta proactividad hacia lo nuevo es minoritaria en situaciones de bonanza y confort, hasta que llegan momentos de crisis y los problemas se hacen visibles y ostentosos. Cuando somos capaces de aplicar el conocimiento para cambiar en situaciones de bonanza, tomamos ventaja frente a otros. Hacer esto significa innovar con anticipación, atributo que sólo lo ostentan los líderes de un mercado. Cuando se innova por necesidad manifiesta se tiende a cambiar por imitación, se tiende sobre todo a copiar más que a crear, porque no hay tiempo. Si no anticipamos y proyectamos a tiempo, no habrá tiempo para cambiar.

Disponer de más conocimiento, sustentado en más y mejor información, nos permite aplicarlo en la creación, decisión y proyección sobre acciones y tendencias observables, que nos llevan a desarrollar productos o servicios, a crear nuevas oportunidades, a decidir sobre alternativas y en definitiva a proyectar el futuro.

El conocimiento es la materia prima de la innovación que surge de la aplicación de éste a las circunstancias cambiantes que transforman cada vez más rápidamente el entorno. Así las empresas se desenvuelven compitiendo a través de la aplicación de su conocimiento, el que poseen las personas individualmente y la organización en su conjunto. Este conocimiento aplicado con una actitud proactiva a lo nuevo, con método, rigor y continuidad da lugar a una evolución que llamamos innovación o cambio continuo. Todas las empresas lo hacen pero unas con mayor acierto que otras porque disponen de esquemas de pensamiento y rapidez de decisión suficientes como para distanciarse de otras más lentas. La actitud con la que se aplica y se posee el conocimiento, o el nivel de pensamiento innovador, determina la capacidad de evolución de las empresas en un marco dinámico y cambiante, mucho más que el repertorio de información o conocimiento que éstas puedan poseer.

Nork: Juan José Goñi.2009/05/25 10:32:41.547 GMT+2
Etiketak: | Permalink | Erantzunak (0)

Erantzun





The CAPTCHA image

Mesedez irudian agertzen diren letrak sartu ondoko testu-kutxan.