Visor de contenido web Situada a 55 km al norte de la ciudad de Coimbra, nos encontramos con la bella Aveiro, conocida comúnmente como la "La Venecia de Portugal". Un nombre que recibe gracias al encanto de sus canales que atraviesan el centro de la ciudad antigua para desembocar en el Océano Atlántico. La ría es rica en peces y aves acuáticas, pero además permite practicar numerosos deportes acuáticos.
Se trata de un municipio territorialmente discontinuo ya que se extiende por la Ría de Aveiro. Una península costera de casi 25 km y varias islas componen este bonito paraje. Pero no fue hasta el siglo XIII cuando obtuvo la categoría de villa. En aquella época Aveiro comenzó a crecer tímidamente entorno a la iglesia principal consagrada a San Miguel Arcángel. El hecho de estar ubicada en un canal hizo que la comunicación en la ciudad sufriese cierta inestabilidad. A finales del siglo XVI y comienzos del XVII, el canal fue cerrado impidiendo el uso del puerto. Esta decisión creó condiciones de insalubridad y el estancamiento de las aguas. Este hecho provocó una fuerte crisis económica y social, por la que muchos habitantes decidieron emigrar de Aveiro para instalarse en localidades vecinas. Ya hacia el siglo XIX la ciudad dispuso de nuevas mejoras, lo que la ha llevado a ocupar un lugar destacado en el contexto económico nacional.
Aunque no estamos ante una de las ciudades más grandes de Portugal, Aveiro cuenta con un amplio abanico cultural y ofrece a sus visitantes infinitas posibilidades. Si iniciamos una ruta turística para conocer más sus calles, sus gentes o su gastronomía, no podemos dejar de ver el Beira Mar. Se trata de un barrio compuesto por viejas casas entre callejuelas y canales con olor a sal. Y es que a las afueras de Aveiro están ubicadas las salinas, que abundan en los alrededores. Hasta las salinas podemos acceder mediante los paseos en barco que se organizan constantemente por los canales. Subirse a uno de los Mouliceiros, las típicas embarcaciones desde hace siglos, es uno de los reclamos turísticos de la ciudad. Otro lugar característico es la Praça do Peixe, una plaza cercana que durante el día ofrece la posibilidad de comprar pescado fresco y por la noche, alberga el alboroto universitario en sus bares y restaurantes. Aveiro cuenta con una de las universidades más importantes del país. Su campus es una pequeña ciudad con espacios naturales y compuesto por cerca de 40 edificios.
Para los amantes de la arquitectura es imprescindible la visita a Sé Catedral de Aveiro. Fue construida en el año 1464 y hoy en día es uno de los monumentos más importantes. En su interior destacan las capillas laterales y el retablo. El Convento de Jesús es otro de los edificios que merece la pena visitar. De la Orden dominica y fundado por D. Brites Leitoa en el siglo XV, alberga en su interior el Museu de Aveiro. Éste es considerado uno de los museos más importantes del Arte Sacra en Portugal y exhibe diversas colecciones de pintura, escultura, talla o azulejería.
En el centro de Aveiro se encuentra el Forum, un lugar de ocio descubierto, para hacer algunas compras o degustar las típicas sopas de legumes y los conocidos pasteis. Si continuamos caminando ría arriba llegaremos a la antigua fábrica de cerámica. Aunque actualmente está cerrada y se utiliza para albergar congresos.
Pero si lo que nos apetece es disfrutar del aire libre, se puede acudir al Jardim e Parque Infante D. Pedro, una extensa área arbolada que cuenta con una importante variedad de flora y fauna. En el interior del parque también hay un lago donde se pueden realizar paseos en barco.
En definitiva, es una ciudad idónea para los que buscan tranquilidad pero con ganas de divertirse. El olor a salitre impregna todas esas callejuelas que terminan en unos canales llenos de bullicio, y las tradicionales casas y almacenes de sal se fusionan perfectamente con ese aire de modernidad que la hacen tan destacable; porque quien decide ir a Aveiro¿ repite.
(Fotos: flickr.com)